El punto G masculino

¿Pensabas que la única manera de hacer que un hombre se corra es mediante su pene?

¡No!

Muchos más hombres de lo que uno pensaría disfrutan la estimulación de su ano y próstata, y esto no tiene nada que ver con su preferencia sexual. Heterosexuales, bisexuales y homosexuales pueden descubrir la gran fuente de placer que es el punto G masculino.

Quizá el tabú más grande del mundo del sexo es este, en especial si tomamos en cuenta la mentalidad ‘macho’ de la gran mayoría de los hombres hetero. De manera consciente, y desde hace muchísimo tiempo, la sociedad ha enseñado a los chicos que la estimulación del ano es prohibida, que está mal.

Pues bien, ¿por qué rechazar algo que se siente genial? Está científicamente comprobado que la zona tras los testículos llamada ‘perineo’, junto con el ano, están llenas de miles de terminaciones nerviosas, sensibles al placer y al dolor; más aún, la próstata, responsable de las eyaculaciones, orgasmos y demás. Al estimular estas zonas, el placer que se experimenta es mucho mayor al que se experimenta a través del pene. Por supuesto, se tiene que estar abierto a la idea primero, pues de nada sirve probar este tipo de estimulación si definitivamente no te va.

Los prejuicios de la sociedad moderna hay que dejarlos en la puerta si te quieres adentrar en este mundo. ‘¿Si me gusta que me den por detrás, significa que soy gay?’, ‘No lo voy ni a probar, es para maricones’; frases de esta índole son increíblemente comunes. Incluso hay foros con temas interminables que discuten estas premisas. Los actos placenteros y tu orientación sexual no son mutuamente excluyentes.

El punto central de todo esto, y el que proporcionará más placer, es la próstata. Considerada ‘el punto G’ de los hombres, es el objetivo de la mayoría de la gente. A unos cinco centímetros de profundidad, aproximadamente, puedes llegar a ella con tus dedos o con algún juguete. Siempre es recomendable comenzar con un dedo lubricado, usualmente el meñique, e ir penetrando de manera delicada, tanteando cuidadosamente.

Hacerlo de manera violenta podría resultar doloroso y muy incómodo, pudiendo llegar a ocasionar desgarres y demás. Una vez familiarizado con tus dedos, podrás probar juguetes y posiciones distintas. Incluso, con tu pareja, puedes pedirle que prueben el ‘pegging’ (cuando la mujer utiliza un strap- on para penetrar al hombre). Será una demostración de confianza, y dejar atrás los roles de género les emocionará a ambos. Recuerda que estar relajado es importante, y que no está de más tener las uñas cortas.